Potaje de cuaresma. Garbanzos, espinacas, rape y gambas
Esta semana pasada empezó la cuaresma, así que como no podía ser de otra manera os traemos un delicioso potaje de vigilia.
En España, el potaje de Vigilia se ha servido tradicionalmente los viernes de cuaresma, (los cuarenta días entre carnavales y Semana Santa), debido a que durante la vigilia existía la prohibición religiosa de comer carne.
El potaje más común es el Potaje de Bacalao con Garbanzos y Espinacas, en este caso os proponemos un potaje un poco diferente, un potaje de rape y gambas.
Potaje de cuaresma. Garbanzos, espinacas, rape y gambas
Para empezar, ponemos a remojo los garbanzos en agua tibia la noche anterior.
Al día siguiente, con los huesos del rape, las cabezas y peladuras de los crustáceos, una cebolla, un puerro, unos granos de pimienta, el vasito de vino y una hoja de laurel, hacemos un fondo según manera habitual. (sin sal)
Una vez hecho el fondo, unos 25 minutos, ponemos a cocer los garbanzos cubiertos con el fondo colado y bien caliente y lo dejamos cocer a fuego lento. El tiempo de cocción dependerá del garbanzo y la dureza del agua. Deben estar siempre cubiertos. Si es necesario iremos añadiendo fondo siempre hirviendo.
Mientras cuecen los garbanzos, pondremos en una sartén o cazuela con profunda (luego tienen que entrar las espinacas) un chorro de aceite, freímos los dientes de ajo aplastados, pero con camisa, y antes de que se doren añadimos una rebanada de pan, la freímos vuelta y vuelta y reservamos el pan.
Luego añadimos el rape cortado en trozos de tamaño de bocado, los marcamos junto con las colas de los crustáceos. Reservamos.
Posteriormente añadimos, pero apartado del fuego, una cucharada de Pimentón agridulce “El Sequero”. Removemos suavemente hasta que “abra” el olor del pimentón. Retiramos y reservamos los ajos.
En la misma sartén y ya de nuevo al fuego, vamos introduciendo y rehogando las espinacas. Reservamos.
Una vez estén los garbanzos cocidos, añadimos las patatas troceadas en cubos pequeños. (Opcional)
Machacamos las almendras con el azafrán, la rebanada de pan frito, los ajos a los que habremos quitado la camisa, la yema de un huevo cocido y un poco de caldo hasta conseguir una pasta.
Se agrega al potaje junto con las espinacas y dejamos cocer el conjunto unos 20 minutos.
Probamos y ponemos a punto de sal.
Después, añadimos el rape y las colas de los crustáceos.
Apagamos el fuego. Agitamos la cazuela con las manos, evitando revolver con cuchara.
Finalmente, dejamos reposar tapado unos 10 minutos y servimos caliente.
Y ya tenemos listo, uno de los platos más típicos en esta época y que además nos ayuda a entrar en calor en los días más frescos.
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